ConsejosAparece un labrador negro, el dibujo del COVID-19 y el título del artículo

En Mr. Hueso siempre le hemos tenido el mismo miedo a dos situaciones o técnicas a las que se ven expuestos los animales cuando tomamos decisiones por ellos, con la misma excusa “lo hago por su bien”, muchas veces haciéndolo con buena intención o con total ignorancia, lo mismo da, el problema es igual para el animal.

Hablamos de la inundación y del aislamiento o la evitación, términos que explicaremos de forma muy sencilla, para que entiendas por qué deberías:

  • Ser consciente de cuándo estás provocándolos en tu animal.
  • Ser consciente de qué repercusiones tienen para tu animal.
  • Ser consciente de qué repercusiones tienen para vuestra relación.
  • Ser consciente de que tanto tú como tu animal sois seres sintientes y por lo tanto conscientes de lo que ocurre en vuestras vidas.

 

¿Por qué es necesario ser conscientes? Veamos cuál es su significado según la RAE:

La RAE da 3 significados a la palabra consciente, pueden leerse en https://dle.rae.es/consciente

 

Así que no ser consciente de que quizás hagas cosas que afectan a tu animal es muy cruel para tu animal, porque eres tú en quién confía muchas de sus decisiones, por voluntad propia o porque no le queda otra opción al vivir bajo tus normas y las de tu vida.

En Mr. Hueso todos nuestros servicios y formaciones tienen como objetivo conseguir esta toma de consciencia, es decir, a darte cuenta de vuestros actos y sus consecuencias, en definitiva a tener la facultad de reconocer la realidad que vive tu perro para que podáis mejorar vuestra relación y su bienestar.

 

¿Qué es la inundación?

Se llama inundación a la exposición a la situación o estímulo que ese perro no gestiona bien, de forma obligada y desmesurada, haciendo que el perro sí o sí deba afrontar esa experiencia.

Algunos ejemplos de inundación que quizás realizas sin ser consciente de ello:

  • Llevar a tu perro a todos los lugares sin prestar atención a su incomodidad (terrazas, tiendas, manifestaciones…)
  • Meter a tu perro en un parque o recinto de perros sin prestar atención a su comunicación, mientras tu perro desearía desaparecer. Mucho más cruel y peor cuando dejas a tu perro en un centro para que hagan eso durante unos días.
  • Manipulaciones sin prestar atención a su incomodidad (cortes de uñas, peinado, tu sobrino jugando con el perro sin dejarle descansar…)
  • Pasearle con material que le produce miedo y/o dolor, porque cada uno de sus pasos y de los tuyos va a provocarle una exposición negativa de la que no puede escapar.
  • Tener atado a tu perro en el jardín o finca.
  • Ponerle un collar antiladridos o dejarle en una jaula cuando te vas de casa.

 

Y ahora igual estás pensando ¿pero cómo me doy cuenta de su incomodidad?, si eso es lo que te ha pasado por la cabeza muy posiblemente esté ocurriendo, porque no entender la comunicación de nuestros animales es el principal problema en nuestras relaciones de convivencia, que las hacen claramente injustas para ellos.

Pero ojo, que no es fácil, hacen falta, además de conocimientos, muchas horas de observación a muchos perros y te aseguro que para profesionales como yo es realmente doloroso observar a los perros en sus paseos, con señales continuas de incomodidad ignoradas por sus humanos/as.

 

Algunas consecuencias de llevar a nuestros animales al estado de inundación, que quizás éstas si te sea más fácil reconocer y ser conscientes de ellas:

  • Ladridos (sí, un perro puede ladrar, y tú puedes gritar ¿pero lo haces todos los días o siempre en algunas situaciones?)
  • Dificultades en las habilidades sociales, con otros perros o con personas.
  • Reactividad y/o agresividad.
  • Picores, lamidos, pérdida de pelo, calvas, heridas, autoagresión…
  • Diarreas, vómitos…
  • Cojeras, inflamaciones, dolores…
  • Movimientos bruscos, tirar de la correa, ponerse muy nervioso…
  • No querer andar, paralización…
  • Morder la correa, escaparse del arnés…

 

¿Y cuál es el problema de la evitación o el aislamiento?

Es impedir a tu perro vivir situaciones o estímulos habituales en su vida o en su naturaleza, de forma que lo que debería ser normal pasa a ser extraño y por lo tanto peligroso para su cerebro.

Algunos ejemplos de evitación que quizás realizas sin ser consciente de ello:

  • Tienes un perro pequeño y no le dejas relacionarse con perros grandes.
  • Tienes un perro grande y no le dejas relacionarse con perros pequeños.
  • No paseas por donde hay otros perros o no le dejas saludarlos.
  • No le dejas relacionarse con niños/as.
  • No paseas por donde hay gente.
  • No le paseas si llueve.
  • Cubres todo tu jardín para que no vea a quien pasa al otro lado.
  • Nunca le dejas solo en casa.

 

No, no le estás protegiendo de nada, le estás causando un gran problema de miedos, inseguridad, falta de madurez, no saber tomar decisiones, no comunicarse… en definitiva, le estás haciendo vivir una vida de muy mala calidad, incapacitándole para ser un perro equilibrado, sano y feliz.

Algunas consecuencias de utilizar la evitación o el aislamiento con nuestros animales, que quizás éstas si te sea más fácil reconocer y ser conscientes de ellas:

  • Ladridos (sí, un perro puede ladrar, y tú puedes gritar ¿pero lo haces todos los días o siempre en algunas situaciones?)
  • Dificultades en las habilidades sociales, con otros perros o con personas.
  • Reactividad y/o agresividad.
  • Picores, lamidos, pérdida de pelo, calvas, heridas, autoagresión…
  • Diarreas, vómitos…
  • Cojeras, inflamaciones, dolores…
  • Movimientos bruscos, tirar de la correa, ponerse muy nervioso…
  • No querer andar, paralización…
  • Morder la correa, escaparse del arnés…

 

 

Efectivamente, ¡las mismas consecuencias!

El confinamiento debido a la pandemia ocasionada por el COVID-19, por el que los perros han estado durante muchas semanas aislados de situaciones y estímulos habituales anteriormente, han pasado a tener dificultades cuando las vida ha ido recobrando la normalidad.

Atendemos ahora muchos casos de perros con problemas que antes no tenían, incluso de agresividad a miembros de la familia, sin que haya pasado nada más que unas semanas sin pasear adecuadamente y sin relacionarse con otros perros y personas, por lo hablar de los que ahora vuelven a tener problemas para quedarse solos en casa cuando antes ya habían superado esas dificultades.

 

 

Así que a partir de ahora tienes una tarea pendiente, observar mucho más a tu animal y ser más consciente de tus decisiones y de sus consecuencias, porque no dudo de que quieras mucho a tu animal, pero permíteme que sí dude de que lo estás queriendo bien, seguramente por desconocimiento.

 

Y si necesitas ayuda para analizar la calidad de vida de tu animal o de vuestra convivencia, o eres consciente de que algo no va bien o no lo estás sabiendo hacer bien, consúltanos y será un placer ayudarte, recomendarte alguna de nuestras formaciones o asesorarte en el material de paseo adecuado para tu perro.

 

Y un último consejo, huye de aquellos/as profesionales que te propongan estas técnicas para solucionar el problema de tu perro, en este artículo explicamos las diferentes figuras que puedes encontrar cuando buscas ayuda para tu animal.

 

 

 

 

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