PerroAventurasSale Rumba sacando la lengua y con las orejas volando

 

Hola amigxs, hoy es mi cumpleaños, por ello he tenido comida especial dicen, como si para mi no fuese especial cualquier cosa que encuentre, sobre todo esas miguitas de pan que van dejando niños y niñas cuando se comen sus meriendas.

Me dice el señor este, Mr. no se qué, que hace 8 años que nací, una historia que os contó en mi anterior PerroAventura “Érase una vez Rumba”

8 años… será posible si para mí han sido como unos 60 años, qué mal contáis el tiempo lxs humanxs… será porque desperdiciáis gran parte de vuestros días en cosas que no tienen importancia en vez de vivir como si cada día fuese único e irrepetible.

 

En aquella historia os contamos mi primer año de vida, con cosas muy buenas y también otras que toda la vida me han acompañado, porque no creáis que lo que hacéis no nos afecta, al contrario, vuestras malas decisiones o acciones nos condicionan nuestra vida y bienestar, tenedlo en cuenta!!

Las PerroAventuras de Mr. Hueso ofrecen un lugar donde los perros podemos contar nuestra versión de la historia, visita los artículos de esa sección.

Sin duda lo mejor del comienzo de mi vida fue conocer a Sandra y a su familia, personas que llevan todos estos años cuidándome y ofreciéndome miles de experiencias maravillosas, aunque me parezca un poco injusta tener que compartirlas con el resto de animales que forman la familia, que como son más jovenzuelxs no compartimos la misma forma de actuar, o con mi hermano Canuto, que como es un gato no entiende de cosas de perros, aunque en realidad tampoco entiende de cosas de gatos, el solo entiende de Canuto y el mundo gira entorno a él…

 

He tenido mucha suerte, la suerte puede ser mala y también buena, así que yo he tenido mucha suerte, porque he vivido muchas cosas que pocos perros viven, así que mi vida ha sido hasta ahora muy especial, os cuento algunas anécdotas:

 

¿Cuántos perros pueden decir que se han echado una siesta, con ronquidos incluidos, en una clase de universidad?

Yo sí, lo se porque me grabaron, de lo contrario lo hubiese negado porque yo soy muy educada y especialista en cumplir protocolos de buen estar jeje.

Fue en la Universidad San Jorge de Zaragoza, pero no ha sido la única en la que he estado, también he hecho de profesora en la Universidad de Zaragoza varias veces, en la Universidad Internacional de Andalucía y en la Complutense de Madrid.

Rumba en El Escorial, curso de verano Complutense de Madrid

 

Foto en Baeza con la presencia de unas 80 personas y Rumba

 

He salido en la televisión muchas veces, lo que hace que por la calle mucha gente, sobretodo niños/as me llamasen por mi nombre sin que yo les hubiese olido nunca. La vida de famosa en el fondo me encanta, ya que es más fácil obtener trozos de mortadela y cantos de pan de molde.

Lo de que te grabe la tele es duro, te piden que repitas varias veces lo mismo sin entender que lo mejor de los perros es su naturalidad y siempre la primera toma es la más divertida y genial.

Pero también es curioso, que como repiten los programas, me vea ahora cómo era yo hace muchos años trabajando en colegios como si hubiese sido ayer.

 

 

Mis problemas genéticos me han hecho muy especial y fotogénica, hasta hemos encontrado mi foto en carteles de otras partes del mundo.

Soy una labradora despigmentada, mis ojos, nariz y piel deberían ser oscuros pero las consecuencias de un mal criador me hicieron nacer con lo que las personas llamáis albinismo.

Esto me da una mirada muy especial pero también tengo menos visión y más problemas de sensibilidad en la piel, que sobretodo cuando paseo por piedras o el monte me hace cojear porque soy muy señorita para pisar cosas como hojas de pino.

Un ojo de Rumba en primer plano, de color ámbar

 

Esto tiene sus consecuencias, como por ejemplo que a veces por la calle veo gente que creo conocerla, sobretodo gente curiosa que por alguna razón llama la atención, y me muestro super simpática con ellos/as para conseguir sus caricias y premios, y aunque al acercarme me doy cuenta de que no eran quien yo creía da igual, porque mi movimiento de culete les ha llamado la atención y consigo lo que pretendía en casi todos los casos.

 

 

Yo he sido feliz, lo digo yo y lo dice Mr. Hueso que lleva evaluando mi bienestar en mi trabajo desde hace muchos años y tiene anotado cada una de las miles de sesiones que he realizado, su esfuerzo por el cuidado de los detalles que pudiesen afectarme me causa admiración, por eso cada vez que me propone acompañarle a una sesión me pongo muy contenta, conocer gente nueva y nuevos lugares donde encontrar bocadillos escondidos me encanta!!!

He sido feliz porque he podido ser una perra desobediente, es decir, he podido tomar mis propias decisiones, nunca se ha pretendido que fuese una máquina o un animal desnaturalizado, sino todo lo contrario, mi comunicación y comportamientos eran respetados.

Podría contaros muchas anécdotas en mis sesiones de trabajo como perra de terapia, pero lo mejor que he aportado a tantas miles de personas diferentes en estos años ha sido llegar y detectar quién me necesitaba más, allí estaría yo a su lado porque esa persona era especial dentro del grupo y yo me sentía cómoda a su lado, para tranquilizarle, para ayudarle a dejar de llorar, para facilitar su sonrisa, para conseguir ese movimiento que decían que ya había perdido o facilitar esos recuerdos o comunicación que eran ya poco habituales en su día a día.

Rumba en sesión mirando a una niña usuaria

 

Muchas personas dicen que soy especial, que pensar en Rumba les traía una sonrisa al rostro, claro!! si es que tengo historias muy divertidas:

  • Un día me tiré un pedo junto a una pared y resulta que algo salió mal y manché la pared. A mi abuelo, el Señor Miguel, que era pintor, le hace mucha gracia esta anécdota.
  • Soy una experta en robar comida en las siestas, vigilo cuando cierran los ojos y acerco mi morrito a los restos que han dejado en el plato… Pero a veces sale mal, como una vez que lo que mordí fue cáscara de piña y se me inflamó toda la cara. Desde entonces si me acercas piña pongo mala cara y me voy, no me interesa esa fruta del demonio. 
  • Y soy muy buena andando despacio, tan despacio que nadie puede verme, o eso creo yo, pero a veces misteriosamente me pillan y me hago la loca, suele salir bien. 

 

 

Muy atlética no he sido nunca, mi genética nuevamente ha condicionado mi vida y si hago muchos esfuerzos luego cojeo un par de días, pero las volteretas son mi pasión, es mi ejercicio favorito, en casa le llaman croquetas porque además suelo hacerlo en lugares donde me rebozo en tierra, arena, hojas, o cosas que huelen muy bien pero que a las personas os dan asco…

Rumba haciendo la croqueta, rebozada en caca de vaca

 

Pero si en algo he destacado, mucho más que en ayudar a personas, ha sido en ayudar a perros, a cientos de perros que decían que eran peligrosos, que agredían o incluso mataban perros.

Con todos ellos he sabido encontrar cómo ayudarles, consiguiendo que confiasen en mi y se calmasen, siendo un ejemplo a seguir para que fuesen perros felices.

Rumba y Bartolo, un Yorkshire

Me han mordido 5 veces, siempre cosas pequeñas y en el morro:

  • 2 veces la misma labradora que vive cerca nuestro, una perrita que la pobre nunca dejan que juegue con ningún perro y yo siempre que la veo, aunque sospeche que pueda ponerse nerviosa, intento hacerle el día un poco más feliz 
  • 1 vez un pastor aleman, pero no se lo tengo en cuenta a ninguno que veo, me encantan los perros grandotes, son tan amorosos y aceptan que les salte encima y juguemos a lo bruto… 
  • 1 vez mi amigo Melón, un frenchie que se puso nervioso y lo pagó con su amiga, no pasa nada Melón 
  • 1 vez mi amiga Jardi, no se encontraba bien de salud, sus hormonas le estaban jugando una mala pasada, y en 24 horas me enganchó varias veces, hasta que tuve que decirle que basta, que eso no podía continuar. Seguimos siendo amigas después de aquello, una vez que ella se recuperó de lo suyo.

 

Eso los perros, pero mi hermano Canuto me ha pegado varias veces, cuando me encontraba enferma o cuando estaba durmiendo cerca suyo. Le tengo un poco de respeto, se que manda él en casa y si quiere pasar a mi lado o bajo mi puede hacerlo pero yo pasar a su lado si el no quiere no.

Son cosas de gatos supongo, que no entienden los juegos y que cuando yo en una ocasión le cogí con la boca se asustó mucho y se quedó todo chupado con mi saliva.

Rumba junto a Canuto, ambos tumbados en el sofá

Pero aun con todo esto le quiero mucho, me ayuda a veces porque si hay algo en la mesa no lo cojo, pero llega el, me mira, se sube a la mesa y lo tira al suelo, como dándome permiso para cogerlo, aunque cuando llegan a casa Sandra y Raúl veo de reojo como se divierte mientras me preguntan que ha pasado…

 

 

Sandra dice que yo fui el comienzo de su aprendizaje directo sobre perros y que le ayudé a salir de una situación muy compleja, en la cual ella no era totalmente consciente de las afecciones de las malas prácticas en el bienestar animal.

“Gracias a ella me he descubierto como persona, significa mi transformación de una Sandra joven a una Sandra adulta, una transición de la vida y de la enfermedad, de las alegrías y las preocupaciones por otro ser vivo.”

 

 

El caso es que hoy cumplo 8 años y esto es importante, algo que os contaremos más profundamente en otra historia, pero a esta edad los perros ya sufrimos deterioro físico, sensorial y cognitivo, por lo que si nos dedicamos a trabajar debemos dejar de hacerlo, porque la jubilación debe llegar cuando todavía podemos disfrutar al máximo nuestra vida y ser un premio por nuestro esfuerzo, no cuando ya cometemos errores o estamos enfermos.

Yo llevo un año en prejubilación, me fastidia porque mi hermana Salsa va más veces que yo a trabajar y ha llegado una nueva cachorrita que se llama Pipa, dicen que me va a sustituir pronto. Pero en realidad me quedo de agusto tumbada en el sofá cuando se van… ya me toca descansar mucho más y con una sesión a la semana soy feliz.

Pipa conociendo a Rumba

 

Cumplo 8 años en vertical, pero te propongo un juego, imagina ese número 8 en horizontal.

Se transforma en un infinito.

Infinito somos yo y todos los perros que pasan por la vida de las personas, aunque nuestro cuerpo sea finito.

Yo formaré parte del corazón y recuerdos de muchas personas, quizás más que otros perros, pero para cada perro hay una persona imprescindible en el mundo, tu puedes ser una de estas personas para algún perro, se consecuente con ello.

Signo de infinito con huellas de perro y la silueta de un labrador

 

 

 

 

4 Comentarios

  1. Precioso, he tenido la suerte de vivir con dos labradores, el segundo se nos fuée muy joven, y les retrato en tu historia de Rumba. Son lo mejor.
    Un saludo

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