ConsejosAparecen muchas puertas iguales sin saber que hay detrás

 

En el mundo del perro es complicado decidir la mejor opción para cuando necesitamos ayuda.

Aunque hay profesionales que ayudamos con muchas más especies animales en cuanto a su comportamiento y bienestar vamos a centrarlo en el perro pero sería similar para otras especies.

Con este artículo vamos a intentar haceros un poco más fácil entender las diferencias entre los/as profesionales relacionados con el perro y todo lo que nos proponen o ofrecen para ayudar a nuestro perro.

Porque sabemos que no es nada fácil y muchas veces nos trasmitís que antes de haber llegado a nuestros servicios habéis conocido a personas con las que no quedasteis contentas, vosotros/as y/o vuestro animal.

Lo afrontamos en clave de humor, porque si nos ponemos serios hablaríamos mucho peor de muchas de las personas que te puedes encontrar “ayudando” a tu perro y en vez de en la categoría CONSEJOS estaría publicado en nuestra categoría SINCERICIDIOS.

 

Hemos propuesto dos clasificaciones:

  • En primer lugar los tipos de profesionales relacionados con el mundo del perro
  • Y en segundo lugar los tipos de filosofías dentro de estos profesionales.

 

Acabaremos el artículo explicándote cómo lo hacemos nosotrxs en Mr. Hueso, porque el objetivo de este artículo es que seas tú quien elijas al que más te convenga, no querer convencerte de que nosotrxs somos tu mejor elección, porque es posible que no lo seamos o puede que sí.

 

¿Qué tipos de profesionales pueden ayudar a mi perro? ¿Cómo y en qué?

 

En primer lugar: los no profesionales.

Oh, que incongruencia! Pues sí, lo es, España es un país donde todas las personas sabemos de todo y no contentxs con ello no tenemos vergüenza para aconsejar, bien, regular o fatal, a otras personas con nuestros “trucos”, aunque con esas mismas técnicas nuestro perro acabase siendo sacrificado o abandonado.

 

En este grupo de no profesionales puedes encontrar a varios tipos de personas:

El/la adiestrador/a de parque:

Esa persona que da consejos sobre lo que debes hacer o dejar de hacer con tu perro y que se sentirá orgulloso si empiezas a definir a tu perro como dominante o como sumiso.

Los detectarás con facilidad porque pasan muchas más horas en el parque que lo que a su perro le conviene, todo para encontrar con quienes conversar de sus teorías obsoletas sobre el comportamiento canino.

Mi consejo para estas personas sería que no den por hecho que lo que saben o creen saber sobre perros son conocimientos válidos, ya no solo para ellos sino para compartir con los demás. Dudar de uno/a mismo/a a veces es fantástico, nos da la oportunidad de abrirnos al aprendizaje, a leer, a asistir a formaciones… Si te identificas en este grupo y te gusta dar consejos a la gente, genial!! pero fórmate antes para que realmente ayudes con tus consejos y sean beneficiosos.

 

Las personas que han vivido con decenas de perros y claro, esa experiencia deben trasmitirla al mundo entero…

¿Cuál es el problema? Que cualquier persona con conocimientos sobre perros sabría que no se trata de cantidad sino de calidad y todavía no conozco a nadie, que habiendo vivido con muchísimos perros, para todos esos animales hayan sido unas vidas de gran calidad, sino al contrario, en muchas ocasiones lo único que han conseguido es dificultar su convivencia adecuada con una familia en la que pudiesen ser felices, con todas sus necesidades cubiertas.

En muchos casos son personas que han adoptado o acogido a muchos perros a lo largo de su vida, y como siempre decimos, no vale con la intención, sino que cada uno de esos animales debemos considerar si vamos a aportarle realmente lo que necesita o solamente un techo y un plato de comida, porque eso no es bienestar.

Los detectarás porque sus emociones llegan unos minutos antes que su cuerpo, les oirás dar voces al entrar al parque llamando a todos los perros, por supuesto aunque no sean suyos, te contarán cada día historias muy traumáticas sobre pobres perros que han visto en facebook, mientras los suyos te das cuenta que quizás podrían estar mejor atendidos, cuidados y más relajados.

Como consejo a estas personas les diríamos que primero tienen que cuidarse a sí mismas, tener salud física y emocional, para poder ayudar a otros seres vivos de forma adecuada. Es mucho mejor darle calidad de vida a un animal y después a otro y después a otro, que intentarlo con varios a la vez y no hacerlo realmente bien con ninguno.

 

Tu cuñado/a (puede cambiarse por tío/a, primo/a, hermano/a, novio/a de tu amigo/a…)

Estas personas tras ver varios programas de televisión en los que a los perros se les chilla, pega, ata a una bici para correr o cosas similares, te da las claves para que cuando llegan a tu casa el perro no les ladre.

Les reconocerás por aquello de “la hostia a tiempo”, “esto yo lo solucionaba en dos días”, “de verdad no entiendo como podéis querer a este chucho”, “que no se acerque a mis hijos”…

Consejos para cuñados/as y demás familiares de este grupo: dejar de ver los programas de televisión sobre perros y respetar  que nosotros hemos decidido convivir con un animal, entendiendo que nuestra familia no tiene por qué ser del mismo modelo que la suya y que pueden aprender mucho sobre animales para hacernos más felices cuando nos visiten u opinen sobre los nuestros.

 

El/a estudiante

Aquellas personas que están empezando en el mundo del perro, estudiando alguna carrera o asistiendo a sus primeras formaciones.

Todxs lxs que ahora somos profesionales hemos pasado por esa etapa y mientras hubo algunxs muy valientes que cometieron muchos errores también hubo otros que fueron más precavidos y no sobrepasaron los límites de su conocimiento.

Les reconocerás por sus dudas, porque aunque te den un buen consejo si les llevas la contraria no sabrán actuar o si les preguntas el por qué de su consejo no sabrán argumentarlo.

Consejo: sigue formándote, lee mucho, duda de lo que aprendes y justifica cada una de tus opiniones, no te preocupes si te das cuenta de que no estás de acuerdo con algo que dijiste hace unos meses, a los buenos profesionales nos pasa, a los malos no.

 

Los/as comentaristas de Facebook

Quizás de los que más miedo dan ya que en la práctica totalidad de los casos lanzan sus consejos sin conocer ni una pequeña parte de toda la información que sería necesaria, el anonimato y la distancia que ofrecen las redes sociales favorecen los consejos imprudentes.

Preocupantes los grupos de facebook sobre perros donde da igual su filosofía, aunque esté destinado a un tipo de educación sin castigos, en cada publicación habrá quien recomiende la hostia a tiempo, encerrar al animal, darle tranquilizantes…

Los reconocerás porque entre su vocabulario no faltarán términos como “ansiedad por separación”, “debes cansarlo”, “debes chillarle NO!!”, “gente como tú no tendría que tener perro”, “debe saber quien manda en casa”…

Les aconsejaríamos que antes de dar consejos hagan preguntas, muchas preguntas y si algo no lo saben es más valioso el silencio que meter la pata. Hay una gran oferta educativa para aprender a mejorar los conocimientos sobre el comportamiento y el bienestar animal, animaros a saber mucho más sobre perros! Pero nunca una red social será un buen lugar para ayudar a nadie realmente.

 

Muchas otras personas, que en la mayoría de los casos con muy buena voluntad, nos darán sus consejos

Consejos buenos o malos, normalmente sin estar basados en el conocimiento sino en su percepción o experiencia.

En muchos casos responden a que es más sencillo iniciar una conversación hablando sobre el animal que nos acompaña, como igualmente pasaría con un niño/a que llevásemos de la mano.

Da igual que perro te acompañe, lo hagas como lo hagas, que siempre habrá alguien opinando y aconsejándote, es algo innato de nuestra sociedad pero te recomendamos cribar muchísimo esas opiniones, porque por desgracia no serán de muy buena calidad.

Nuestro consejo para este grupo es que es mejor hablar del tiempo, de qué sucio está el barrio o de qué malos son los políticos, ya que son conversaciones igual de absurdas pero por lo menos no afectarán a nuestra relación con el animal.

 

 

¿Hasta aquí que tal? Es muy posible que conozcas al menos a una persona de cada uno de estos tipos de “aconsejadores/as”.

El problema es que como dijo Sir James Goldsmith

“Si pagas con cacahuetes, tendrás monos”

tres monos chillando

Es decir, si buscas ayuda lo mejor es que te centres en quien te aporte ayuda profesional, aunque como en el artículo veremos, no garantiza que realmente sean lo que buscas para tu familia y tu animal.

Para que puedas conocer a qué nivel está la sociedad en cuanto a conocimiento sobre los perros te invitamos a conocer nuestros estudios ¿Qué sabemos de perros?, la primera edición publicada en el año 2016 y la segunda edición del año 2017, con datos muy interesantes y a la vez preocupantes, que deben hacernos reflexionar y mejorar.

 

Vamos con los tipos de profesiones más relacionadas con el perro:

Todos/as ellos/as serán los más adecuados en alguna cuestión relacionada con el animal, pero es interesante conocer sus diferencias para analizar qué necesitamos y a quién acudir.

 

Cuidadores/as y/o paseadores/as de perros.

Los ponemos en esta categoría de profesionales porque deberían serlo, aunque muchas veces no están dados de alta ni cumplen ningún requisito ni formación para ejercer estos servicios.

Si acudes a estos servicios es tu derecho solicitar su declaración de alta, su formación, sus seguros, su experiencia, con qué otros animales estará… porque dejarás a tu animal en sus manos y por desgracia conocemos muchos casos en los que la cosa ha acabado trágicamente mal y nadie se hacía responsable después ante el problema (montas, pérdidas, muertes, heridas, enfermedades, secuelas emocionales…)

 

Peluqueros/as caninos.

Es una especialidad muy necesaria para el bienestar de los perros y por lo tanto debes buscar a quien más y mejor se haya formado, lo cual no debería significar que sepa hacer peinados llamativos, sino que atienda a los animales con el máximo respeto, ya que el paso por sus manos en muchas ocasiones es muy traumático si no se cuenta con buenos profesionales.

Pero si esa es su única profesión no son personas a las que acudir cuando los problemas de tu animal son de otra índole diferente a la higiene.

 

Vendedores/as de piensos o materiales para perros.

Estas personas pueden ayudarnos a elegir entre su catálogo o stock, pero difícilmente van a recomendarnos algo que ellos/as no comercialicen o aquello que no les deje un beneficio, porque son suministradores de productos, no de servicios, por lo que acudir a ellos/as para cuestiones de comportamiento o bienestar animal no sería tu mejor opción.

Mucho menos cuando son grandes cadenas en las que las personas contratadas no tienen por qué tener nada de experiencia al respecto y sus recomendaciones se basan en las notas internas que les hace el/la encargado/a “este mes hay que vender más de la marca o del tipo…………….” o “tenemos de oferta la marca o el tipo…………..”

 

Fisioterapeutas caninos.

Es una verdadera pena que este perfil profesional en nuestro país esté condicionado por las disputas entre la fisioterapia y la veterinaria, consiguiendo como resultado que sea muy difícil encontrar a estos/as profesionales, formaciones paralizadas por amenazas de denuncias de colegios profesionales o la falta de una titulación oficial (hay algún título propio, pero dejando condicionado el ejercicio de la profesión a la zona donde vayas a ejercer debido a las amenazas de denuncia que se reciben)

Esto es algo que no tiene ningún sentido, más cuando algunos estudios hablan de que más del 50% de los problemas de comportamiento están derivados de un problema de espalda o de dolor en los perros. Este perfil profesional, que sí existe en otros países, ayudaría en muchos casos a eliminar las causas de dolor del animal como parte imprescindible del tratamiento.

 

Veterinarios/as.

Expertos en la salud de tu animal, dependiendo de su experiencia y formación complementaria, ya que por desgracia, y es algo muy triste en España, no hay especializaciones como las hay en otros países o en la medicina humana. Digamos que los/as veterinarios/as acaban la carrera siendo todos/as como “médicos de cabecera” de los animales. Saben un poco de muchas cosas distintas. La razón es que desde la profesión veterinaria muchas personas se dedicarán a sanidad pública (revisiones de hostelería por ejemplo), laboratorios, producción animal, comercialización de productos, sector de la alimentación… pero no a atender a animales.

Las horas destinadas al conocimiento del comportamiento animal en una carrera veterinaria pueden llegar a ser menos que en una carrera de psicología o de biología por ejemplo.

En Mr. Hueso hacemos una lista con las clínicas veterinarias donde acuden los animales de las familias que nos consultan, algunas las recomendaríamos sin ninguna duda y otras ni a nuestros peores enemigos, como pasa con todo en esta vida.

 

Etólogos/as.

Son personas especializadas en el comportamiento animal. ¿Quién puede ser etólogo? En este país cualquiera que tenga una carrera puede acceder a varios máster de etología existentes. Pero en realidad no hay en España una carrera de Etología, como sí en otros países.

Aquí es tan (o tan poco) etólogo quien ha estudiado Arquitectura y se ha hecho uno de estos Máster de Etología “made in Spain”, como quien lo ha hecho tras estudiar biología o psicología, carreras desde las que ya parten con multitud de conocimientos imprescindibles para entender el comportamiento.

Cuando busques un/a etólogo/a no te quedes con ese título, pide que te amplíe datos sobre su formación, su experiencia, sus especialidades…

Cualquier etólogo debería comenzar por realizar un estudio completo del animal, si lo primero que te ofrece son pautas a través de lo que le trasmitas en una llamada o un email quizás no sea el/la profesional que andas buscando.

 

Etólogos/as clínicos.

Es una especialidad para profesionales de la veterinaria, donde se centrarán en el comportamiento animal utilizando para su análisis y/o modificación técnicas veterinarias, es decir, utilizarán pruebas y/o medicaciones para mejorar la clínica del animal.

Con algunas diferencias esto es lo que en humanos sería un psiquiatra y un etólogo un psicólogo. En ocasiones es necesario uno y en otras el otro o ambos.

 

Adiestradores/as, también llamados en otros países entrenadores/as.

Son aquellos/as profesionales que se centran en la modificación o aprendizaje de conductas de un animal. Requeriremos un adiestrador cuando necesitamos entrenar algo específico, una actividad concreta, un deporte, preparar un animal de servicio…

 

Educadores/as caninos.

Su objetivo es educar más a las personas que al perro, son educadores para la convivencia, debiendo analizar y tener en cuenta todos los factores que influyen en el animal y en el día a día de la familia para adecuarlos a las necesidades de unos y otros.

 

Consultor/a animal.

Quizás esto no lo hayas oído pero en otros países es mucho más habitual. Son aquellas personas que, además de entrar en alguno de estos anteriores tipos, tienen objetivos más amplios, como actuar en el bienestar general de todos los perros, en la educación general de todas las personas, en conseguir mejoras globales en la relación entre las personas y los animales… Y para ello están en continua formación, investigación y desarrollo de proyectos o nuevos productos y servicios para la consecución de sus objetivos.

Estos profesionales pueden ayudar tanto a particulares como a todos los tipos de profesionales anteriormente descritos para mejorar su formación, protocolos, instalaciones, atención al público…

 

Aparecen muchos muñecos de lego similares

 

¿A que es un lío?

Si, mucho. Además le sumamos la falta de regulación de las formaciones y de las profesiones.

 

Únicamente para poder decir que eres Etólogo deberás demostrar haber hecho uno de esos Máster existentes, de unos 60 créditos. Y solamente quien sea veterinario/a colegiado/a podrá ejercer como etólogo/a clínico/a.

Teniendo en cuenta que en España actualmente una persona que desee trabajar en la psicología debe superar los 240 créditos del grado y además hacerse un Máster de dos años y 80 créditos para poder ejercer al completo la rama de psicología sanitaria o la rama PIR para la rama de psicología clínica, la verdad es que a simple vista ya parece que queda mucho en España por avanzar en materia de etología.

 

Habrá quien ahora esté pensando, pero si yo he visto alguna vez algo así como “homologación como adiestrador profesional”. No existe tal profesión, excepto en las fuerzas de seguridad del estado. Lleva en proyecto de regulación, como otras decenas de profesiones, muchísimos años y algunas administraciones, entidades públicas y entidades privadas, se aprovechan de una supuesta homologación ofreciendo unos cursos de determinadas horas que, en la inmensa mayoría de los casos no tienen la calidad necesaria, ni en temario ni en profesorado, como para poder preparar al alumnado con garantías de seguridad y calidad de cara a las personas  que después les vayan a contratar y los animales que vayan a atender.

Es muy posible que encuentres a personas sin ninguno de esos “títulos homologados” con bastante más formación y experiencia, así que como en anteriores casos no te quedes con la presentación y pide más información.

 

Quizás habrás oído alguna vez a alguien anunciarse como psicólogo/a canino, esto es más fácil NO EXISTE TAL TITULACIÓN, así que con mucha o poca amabilidad le puedes decir que no va a ser quien trate de ayudar a tu animal. ¿Por qué? Porque quien miente ya en su presentación…

 

Hay quienes ven en esos distintos perfiles profesionales una competencia, cuando lo que debería existir es una colaboración.

En la rama humana los/as distintos especialistas médicos no se denuncian entre sí o ponen trabas a que las personas acudan a otros profesionales especialistas para entre todos/as mejorar la salud de la persona.

Por desgracia en el ámbito canino esto si que ocurre y es muy lamentable e incomprensible, más cuando a todos nos queda muchísimo por aprender todavía para mejorar la atención a los animales y a las familias.

Este factor ya debería aportarte un buen indicador para elegirle o descartarle, si un profesional critica al resto de perfiles profesional o pretende extralimitarse en sus competencias abarcando las de otros profesionales, nuestro consejo sería rechazar su ayuda.

 

Filosofías y modos de trabajo

Posiblemente no te haya aclarado demasiado esta primera clasificación, por eso hemos dejado como segunda la que creo que te podrá ayudar mejor a elegir en quién confías el bienestar de tu familia y de tu animal.

Hay veces en las que nos ayuda más saber el tipo de filosofía de trabajo de una persona que los títulos que anuncie o tenga, nunca quitando importancia a que además de que nos guste su filosofía aporte formación o titulación acorde a lo que buscamos.

 

En el mundo del perro cada día se está publicando un nuevo estudio, el 30 de diciembre de 2017, mientras redactábamos este artículo, hemos hecho una búsqueda de estudios sobre perros en google académico (buscador de estudios de investigación) y eliminando citas y patentes nos da un resultado de 10.500 estudios publicados en el año 2017.

¿Por qué esto es interesante? Por lo mismo que te explicábamos en nuestro artículo sobre si la experiencia de un profesional es determinante, depende de si está actualizado o no.

 

Cualquier profesional, sea cual sea su titulación y su filosofía, que no se actualice y adecúe su forma de trabajo a lo que en la actualidad se conoce sobre los perros, no puede ser un buen profesional.

 

una imagen en la que hay distintas fórmulas, esquemas...

 

Exponemos algunas de las filosofías en el mundo del comportamiento canino, que puedes encontrar de forma individual o complementando varias entre sí en algunos/as profesionales:

Tradicional

Quizás has oído en muchas ocasiones el término adiestrador tradicional y podríamos resumirlo en aquellas personas que ignorando todo lo que actualmente se sabe sobre perros, siguen definiendo su aprendizaje y convivencia en el uso de la fuerza, del castigo emocional o físico, de la imposición, de dominancias y teorías de machos alfa, de que debe prevalecer lo que la persona quiera sobre lo que el animal necesite…

Esto es como cuando vas de vacaciones a un pequeño pueblo y te critican si eres mujer por llevar minifalda o el pelo largo si eres hombre. ¿Esas personas serían las que elegirías para asesorarte en cuanto a tu imagen personal?

Pues exactamente lo mismo con tu animal ¿por qué dejar que quien pretende ayudar a tu animal le ponga un collar que le produzca dolor? ¿crees que esa persona es la más adecuada para tu animal y para tu familia?

La carta de presentación de algunas de estas personas es un collar de castigo en la primera sesión, es su “herramienta” principal para “arreglar” perros. Buscan mecanizar al perro, importan muy poco sus comportamientos naturales y sus emociones.

La comparación en educación en las personas podría ser aquel/la profesor/a de hace unas décadas que lo intentaba resolver todo con tirarte el borrador a la cabeza para que te callaras, darte con la regla en las yemas de los dedos o hacerte estar de rodillas sujetando varios libros en cada mano durante toda la clase.

Los que hemos vivido estas cosas en primera persona no recordamos a ese/a profesor/a con cariño, ni tampoco por haber aprendido mucho con él/ella, más bien lo desagradable que nos resultaba el aprendizaje a su lado.

Puede que en sus clases evitaras hablar con el/la compañero/a a final de curso, pero tampoco atendías, deseabas que acabase pronto, por lo que su forma de educar resultaba un fiasco, su asignatura no era ni tu preferida ni la que más te interesaba.

 

Educación en positivo

Tras este amable término no siempre encontrarás aspectos positivos para tu animal ni para tu familia, en muchos casos es más una cuestión de marketing que una realidad.

¿Quién se atreve a poner en sus folletos o en su página web que van a usar el castigo con tu animal? Cada vez menos, por eso en la mayoría de publicidades verás este término de educación en positivo.

El problema es que en psicología positivo no significa siempre bueno, sino que se está aportando algo, por lo que por desgracia quien le da una patada a nuestro perro, estrictamente hablando también está aplicando algo positivo, solo que es un castigo positivo.

Así que mucho cuidado porque tras este término puedes encontrarte la filosofía de “zanahoria y palo”, es decir te ofrezco cosas buenas para motivarte pero si no lo haces a la velocidad o del modo que quiero recibirás castigo.

La educación en positivo debería basarse en estudiar las causas del problema y actuar en ellas para resolver el problema real, lo que conllevará mejorar la situación, comportamiento o falta de bienestar por el que te solicitaban ayuda.

Pero si en el proceso añadimos castigos, gritos, limitaciones en el comportamiento natural del animal, ignoramos su comunicación y/o sus emociones, nos estaremos o nos estarán engañando y no será un proceso educativo adecuado para nuestro animal.

En Mr. Hueso varios/as hemos ido a colegio de monjas en alguna etapa educativa, los/as falsos/as educadores/as en positivo serían como aquella monja que cuando tu madre iba al colegio hablaba con voz muy cariñosa y relajada, pero que durante las clases o los recreos te cogía de las patillas o te chillaba cada vez que algo no le gustaba.

Y un buen/a educador/a en positivo sería aquel/la profesor/a que recuerdas que te ayudó con una asignatura que se te atragantaba, como por ejemplo matemáticas y que gracias a él/ella acabaste haciendo la carrera de económicas.

 

Educación natural

La nueva moda, nuevamente más de marketing que real, es la de hablar de educación natural.

¿Cuándo podríamos hablar de educación natural? Cuando basamos la educación del animal en sus características, necesidades y desarrollo para llegar a conseguir la mejor versión de nuestro animal, siendo este el protagonista del proceso educativo, a su ritmo y propio progreso, tomando sus propias decisiones.

¿Cuál es el problema? Que rara vez seremos fieles a esto, ya que vivimos condicionados por nuestros horarios, nuestros trabajos, nuestra sociedad, el tráfico, el lugar donde vivamos, el lugar donde viven los perros… Por lo que hablar de educación natural en la mayoría de los casos es una falsedad en un entorno urbano y en nuestra actual sociedad.

Además suele caerse en la evitación, protegiendo al animal de aprendizajes que van a ser necesarios en su vida cuando la comparte con nosotros/as en entornos desnaturalizados como las ciudades.

¿Se puede conseguir? Por supuesto, pero en condiciones como las que por ejemplo nuestra amiga Turid Rugaas vive en Noruega, en una gran finca donde sus perros pueden elegir prácticamente todo en su vida, en un entorno natural y tranquilo.

Si buscamos comparativas en el ámbito educativo de las personas podíamos decir que una falsa educación natural es aquella en la que llevamos a nuestro/a hijo/a a un centro educativo de filosofía Montessori pero cada día tiene una extraescolar porque trabajamos, los fines de semana vamos al centro comercial o a competir en un deporte y el ritmo en el hogar es estresante y con horarios rígidos. Tendremos niños/as estresados/as, sin tiempo para su desarrollo personal autónomo y sin el descanso necesario para el aprendizaje.

 

Educación cognitivo emocional

Esto más que una filosofía es un modelo comercial que alguna entidad utiliza como método propio.

En teoría se basa en aprovechar las capacidades cognitivas del animal y en gestionar sus emociones para su educación o adiestramiento.

Así dicho pinta bien pero ¿cuál es el problema? que el objetivo principal es el interés del humano y no del animal, el animal forma parte del proceso como actor secundario, siendo el protagonista y quien decide la persona.

Esto conlleva que se priorice en el tiempo y necesidades de la persona frente a las del animal, por lo que en vez de centrarnos en cual es el problema nos centraremos en modificar el comportamiento, actuando de formas en las que sus emociones y su cognición quedarán supeditadas a nuestro interés.

En realidad no es más que una actualización de métodos tradicionales, con mucha dosis de marketing y muchos protocolos y manuales, estableciendo porcentajes de usos de métodos apetitivos y aversivos (agradables y desagradables) para el animal.

Al igual que los métodos tradicionales no es válido para todos los perros y así como en algunos casos la persona conseguirá sus objetivos en muchos el animal vivirá condicionado y modelado con una serie de normas que lo desnaturalizarán.

Y un animal desnaturalizado es muy diferente a un animal en el que se respetan su cognición y sus emociones.

La comparativa en el ámbito educativo humano podrían ser esos colegios donde son más importantes los objetivos que cómo se aprendan, en los que se premia a quién los cumple pero se castiga y menosprecia a quienes no mantienen el ritmo exigido, porque existen unos manuales y tiempos que cumplir y son más importantes que la individualidad del alumnado.

En el ámbito laboral serían aquellas organizaciones, normalmente franquiciadas, con objetivos para sus empleados/as que cumplir, por ejemplo comerciales, en los/as que se presiona mucho a los/as trabajadores porque lo importante son los objetivos marcados y las particularidades o se resuelven enseguida o no eres válido/a en la empresa. La presión no ayuda a llevar a cabo el trabajo de la mejor forma o no de la forma más ética hacia el cliente.

 

Evitación e inundación

Ambas cuestiones son unas de las causas principales de problemas de comportamiento y falta de bienestar en los perros.

En el caso de la evitación la ejerceremos cuando limitemos o lleguemos a impedir la exposición a determinados estímulos en nuestro perro.

En un proceso de reducción de estrés puede ser necesaria esta reducción de estímulos durante un plazo de tiempo determinado para reintegrarlos paulatinamente en un proceso de aprendizaje diseñado y evaluado, pero hay quienes hacen de esto una herramienta para todo, creando problemas todavía mayores.

En muchos casos acabaremos con “perros tontos”, que les llamamos perros inmaduros, en el sentido de que no generarán aprendizajes cognitivos que les ayuden a gestionar los estímulos que se encuentren sin que podamos manejarlos.

Por ejemplo, si el profesional que acude a ayudarte por ejemplo ante un problema con el timbre te ofrece como solución desconectar el timbre y asunto arreglado, no tardes ni un segundo en darle las gracias y decirle que ya puede volver por donde vino.

Un estímulo que sí o sí el animal se encontrará en su vida, lejos de evitarlo lo que debemos es crear un proceso de aprendizaje, convirtiendo ese estímulo en algo que ahora es aversivo en algo neutro.

Estos problemas con el timbre o con los petardos por ejemplo no existirían si desde cachorros se les presentan los estímulos de forma progresiva generando un proceso educativo, normalizándolos en su vida. Si no se hizo de cachorros habrá que hacerlo en el momento actual de la misma forma.

Muy preocupante es la gran cantidad de personas que cuando su perro no sabe relacionarse adecuadamente con algunos perros evita que se acerque a perros, creando un perro sin habilidades sociales, siendo que la mejor característica de un perro es precisamente la de ser un animal social.

Debemos ayudarle a aprender a disfrutar de la presencia de perros, no con el objetivo de que sea amigo de todos, pero sí para que pueda tener unas conductas sociales sanas, igual que las personas no somos amigos/as de todo el mundo pero podemos compartir espacio con normalidad.

La evitación en el ámbito humano la podríamos comparar con la sobreprotección, esas familias que protegen de todo a sus hijos/s y cuando se encuentran con un problema en su vida no tienen un aprendizaje para saber actuar, por muchas carreras que puedan tener tienen dificultades para cosas que una persona muy humilde encuentra una rápida y/o sencilla solución.

 

Y la inundación es lo contrario, cuando decidimos exponer de forma que supere la capacidad de gestión del animal algún estímulo.

Muchos de los problemas de comportamiento en animales urbanos están basados en la inundación a determinados estímulos, produciéndose niveles de estrés crónico en muchos casos.

Todos los seres vivos tenemos un margen de gestión emocional ante las circunstancias que nos encontramos a lo largo de la vida. Si lo superamos entraremos en crisis de ansiedad, nuestro estrés aumentará y se verá afectado nuestro sistema inmune, nuestra salud y nuestro comportamiento.

Si un profesional ante un problema de miedos o reactividad te propone procesos de inundación, es decir presentar al perro si o si un estímulo (ruido, perros, niños, motos…) ignorando su comunicación y respuestas comportamentales y fisiológicas, dale las gracias y que se vaya por donde ha venido, porque provocará en el animal una situación fuera de su capacidad de gestión que puede derivar en agresividad ante él mismo o ante quien se encuentre a su lado, como puedes ser tú o tu hijo/a, otro animal, otra persona, tu sofá…

Buscando una comparación con el ámbito humano podríamos pensar en esas personas que cuando tienes miedo a las alturas y estáis en un lugar alto te fuerza para acercarte al borde, o que cuando les dices que no sabes nadar te empujan dentro de la piscina o fuera del barco “ya verás como aprendes solo/a” ¿esto te ayuda? ¿qué sientes cuando ocurre?

 

Centrarse en que el perro deje de hacer lo que hace

¿Por qué un animal hace un comportamiento? En muchos casos responder a esta pregunta es muy difícil y conlleva un estudio de muchos factores para indagar en las causas, resolviendo algunas cuestiones y aflorando otras. Esto sería un proceso serio.

Pero, por desgracia, se ganan muchos más clientes (malos clientes porque al no entender el problema tampoco llevarán a cabo un tratamiento adecuado) actuando en el comportamiento:

  • Que el perro ladra: un collar para que cada vez que ladre reciba una descarga eléctrica o emita un sonido o aroma desagradable.
  • Que el perro tira: le ponemos un collar que le haga daño y le damos tirones.
  • Que el perro se orina: le limitamos el acceso al agua para que no beba mientras no estamos.
  • Que el perro gruñe: le castigamos que nos haya comunicado su incomodidad frente a algo o alguien.
  • Que el perro lleva mal quedarse solo: lo metemos en una jaula cuando nos vamos de casa.
Todas estas “soluciones” lejos de solucionar el problema conllevarán peores situaciones y riesgos para la salud del animal y de nosotros/as mismos/as.

Una comparativa humana serían aquellas personas que cuando algo te produce una profunda tristeza y estás llorando, se te acercan y te dicen “pero sé un hombre y no llores” o “qué tonta eres, ya eres mayorcita para ponerte así…”

 

Cualquier cosa que empiece por “Método”

Otra técnica que funciona muy bien a nivel de marketing es ponerle un nombre a lo que vendemos, hay estudios que demostraron que la gente es capaz de comprar cosas como hasta excrementos humanos, siempre que lo adornemos con un nombre y la promesa de que van a ser la solución a sus problemas.

Cada animal, igual que cada persona, son diferentes y únicos. Ningún “método” es la solución universal que facilite la mejora de la calidad de vida de cada caso.

De igual forma que ni a todo el mundo le gustaría estar en una playa desierta, porque lejos de relajarse le entraría ansiedad o no a todo el mundo le afecta igual una medicación.

Pero vende, vende mucho por desgracia y los/as profesionales que priorizan la venta frente a la calidad estarán encantados/as de que compres sus “métodos”.

Duda de quienes utilicen los mismos métodos sean cual sea el caso, que no analicen la individualidad de cada uno de tus animales y que tengan un manual, como si de máquinas se trataran sus clientes, donde una secuencia de botones resuelve el problema.

En el ámbito humano hay muchos ejemplos de métodos, día a día en los anuncios vemos algunos de ellos, ¿recordáis el método de la alcachofa para adelgazar?

 

Trabajo en modalidad de internamiento

Algunos/as profesionales ofrecen llevarse a tu animal durante unos días o semanas a sus instalaciones, prometiéndote unos resultados al finalizar su tratamiento.

¿Qué va a pasar con tu perro durante esos días? ¿Cuáles son las técnicas que van a utilizar? Como mínimo estas dos preguntas deberías hacerlas antes de que se lo lleven, porque no vas a conocerlas una vez que esté el animal allí o no tendrás capacidad de reacción.

¿Por qué lo hacen así muchos de ellos? Porque la persona que vaya a trabajar con ese animal no va a ser una persona con la que deba compartir su vida después, por lo que forzar al máximo al animal, ejerciendo miedo o castigo en el mismo, puede provocar en el perro un aprendizaje de miedo ante situaciones, perros, personas o estímulos, que conlleven que el comportamiento del animal se modifique, tal como te habían prometido.

¿Qué deberías saber? Que tu animal no habrá aprendido a gestionar mejor esas situaciones, sino a tener mucho miedo a las consecuencias, por lo que habrá realizado un aprendizaje por asociación que puede tener graves consecuencias y por ejemplo que cuando tu perro esté jugando con un niño/a unos meses después y este/a coja un palo y lo levante, el animal entre en pánico y le ataque, porque esa situación su cerebro la ha asociado a miedo y dolor, pero el/la niño/a no le da tanto miedo como aquella persona que lo utilizó para amenazarle o pegarle y no está reducida la reacción de atacar.

La comparativa en el ámbito educativo humano podrían ser los internados, que antiguamente existían más que ahora, donde enviábamos a aquellos hijos/as “para que los metieran en vereda” por su mal comportamiento. Si lo has vivido posiblemente no tengas un buen recuerdo de aquello y tu forma de actuar ante determinadas situaciones no sea la mejor, derivado de lo vivido o aprendido entonces.

 

También existen algunas excepciones en este modelo, que aunque ofrecen la modalidad de internamiento no trabajan con adiestramiento tradicional, que diseñan y gestionan entornos en donde los animales pueden rehabilitarse con ayuda de otros animales equilibrados y mucha paciencia. Los diferenciarás porque no te prometerán resultados y mucho menos a corto plazo, sino que te explicarán en qué sentido pueden ayudar a tu perro y establecerán un periodo de prueba para evaluar si es beneficiosa o no la experiencia para tu animal y siempre estarás al corriente de lo que hacen y de cómo va el animal para decidir continuar o cesar el proceso.

 

Quienes dentro de todos los modelos y teorías de aprendizaje existentes se cierran a uno de ellos criticando, negando y rechazando el resto.

En los últimos siglos se han estudiado, desarrollado y evaluado muchos modelos de aprendizaje y todos ellos tienen científicamente unos resultados, ventajas e inconvenientes.

En muchas formaciones los/as ponentes pecan de “vender su metodología” criticando radicalmente otras, cuando en todos los casos las utilizan, aunque quizás le pongan otro nombre para hacer propias cuestiones que llevan decenas de años descritas y estudiadas.

 

Un ejemplo de esto muy habitual es la crítica feroz de muchísimos/as ponentes del ámbito canino hacia el conductismo, que estudió como afecta en el aprendizaje los refuerzos o castigos que obtenemos ante un comportamiento.

Es imposible cualquier modelo de aprendizaje que no tenga consecuencias  buenas, neutras o malas a nivel emocional, por lo que cada vez que un ponente dice “yo no uso el refuerzo” o “en mi metodología no existe el castigo” decenas de científicos se levantarían de su tumba y le darían un sopapo en la cara.

 

Si salimos a la calle con chaqueta en invierno y tenemos calor, nos la quitamos y si volvemos a tener frío nos la ponemos. Si un perro va muy brusco a saludar a un perro y el otro perro le gruñe deberá decidir si es mejor atenuar su saludo o incrementar la tensión, en ambos casos obtendrá un resultado de su comportamiento y un aprendizaje.

Ambos ejemplos tienen en común una relación entre un suceso o estímulo y una respuesta o consecuencia, por lo tanto decir que “en mi método no importa la conducta” es como decir “mi perro no respira aire, es un aura mágica”.

 

La conducta siempre existe y no atender las razones por las que se produce y cómo podemos ayudar al animal a moldear sus conductas, para que sean más adecuadas para él mismo y para los demás, deja en muy mal lugar a cualquier profesional que quiera trabajar con seres vivos.

Igualmente sería preocupante quien dijese que en su forma de trabajar no se atiende a la cognición del animal, a las emociones del animal, al aprendizaje constructivo autónomo del animal, al entorno del animal…

 

Un gran profesional tendrá en su caja de herramientas muchos modelos y teorías del aprendizaje, que deberá haber estudiado, comprendido, evaluado y probado primero consigo mismo o con sus perros, antes de ejecutarlos con sus clientes. Una caja de herramientas pequeña o vacía limitará mucho su capacidad de actuar en cada situación.

Lo que no quita para que determinadas herramientas nunca le acompañen a un buen profesional, como por ejemplo el castigo físico o emocional, por mucho que se haya demostrado que electrocutar a una rata o a una paloma haga disminuir un comportamiento, ni es ético ni es profesional.

 

En ningún proceso educativo deberían formar parte metodologías o herramientas que causen miedo y/o dolor en el ser vivo protagonista del proceso de aprendizaje.

Fueron precisamente conductistas como Skinner, los mismos que estudiaron cómo afectaban los castigos en los animales de laboratorio, los que demostraron que su uso perjudica al aprendizaje, a la cognición y a las emociones del animal:

“Los procedimientos aversivos no son una forma fiable de hacer que disminuyan las conductas.

En primer lugar, porque la estimulación aversiva es posible que tenga a su vez efectos emocionales que, aunque en un primer momento eliminen o disminuyan la conducta indeseable no impiden que se repitan en el futuro.

En segundo lugar, la estimulación aversiva puede dar lugar a que se asocie con otros estímulos presentes en esa situación y que puedan dar lugar a que se inhiban las conductas deseables.

Finalmente, las personas y los animales, cuando son castigados asocian el castigo con quien lo ejecuta más que con la conducta indeseada y, esto puede dar lugar a que, en el futuro, evite y rechace a quien lo castiga en lugar de cambiar su comportamiento.”

 

Este artículo pretendía ser breve y ya contiene 15 páginas, por lo que aunque quizás existan otros modelos y filosofías menos comunes, hay que poner un punto y final, o punto y aparte y ya se ampliará durante el paso del tiempo, porque el trabajo con perros no debe ser un ámbito cerrado a la innovación, al contrario, siempre habrá nuevas ideas que pueden ser beneficiosas en algunos casos.

 

equipo actual de profesionales de Espacio Ítaca y Mr. Hueso

Cómo trabajamos en Mr. Hueso

Somos un equipo atípico, Mr. Hueso forma parte de Espacio Ítaca, un equipo de profesionales formado en la actualidad por tres psicólogos/as, una trabajadora social y un consultor animal, por lo que nuestra forma de entender la relación entre las personas y los animales va mucho más allá que si el perro ladra o rompe el sofá.

Trabajamos de forma sistémica, analizando todos los factores emocionales y sociales de la familia y sus circunstancias, además de estudiar todo lo que influye en el bienestar y el comportamiento del animal, para entre todo el equipo ayudaros en todo lo necesario.

 

No solamente trabajamos cuando vivís con un animal, sino también antes y después.

Creemos que es muy importante que antes de tener un animal las familias se asesoren, nuestro servicio de asesoramiento previo os ayuda a encontrar en cada caso el animal más adecuado para que ya desde el primer momento la convivencia sea feliz, segura y beneficiosa para toda la familia, personas y animal.

Y también puede ser muy necesario tener ayuda cuando nuestros animales fallecen, con nuestro equipo de psicólogos/as expertos en procesos de duelo, para gestionar las emociones que conlleva y ayudaros a vivenciarlas, para que su despedida sea una fase más de vuestra convivencia.

 

En nuestro código ético podrás conocer los 14 pilares de nuestra forma de trabajar y los límites que no estamos dispuestos a superar ni a aceptar, porque somos muy exigentes con nosotros/as mismos/as y con aquellas personas, empresas o entidades con las que colaboramos.

En nuestra forma de trabajar siempre tienen opinión y capacidad de decisión tanto las personas como los animales que atendemos, su libertad de elección es clave en los procesos.

 

Diseñamos procesos y servicios, así como recomendamos materiales o productos, específicos para cada caso, una vez evaluada la situación y adecuados a las circunstancias particulares de cada caso.

Cada animal y  cada familia tienen unas características y necesidades diferentes, buscamos atender cada caso de la forma que se merece, y al finalizar siempre pueden evaluar nuestra atención.

 

No trabajamos con bonos de sesiones, tras cada sesión la familia decide si volvemos a vernos. Actualmente en el 67% de los casos atendidos se han realizado entre 2 y 5 sesiones, 15% una única sesión y en un 15% entre 6 y 10 sesiones y sólo en un 3% más de 10 sesiones.

 

La educación es nuestra principal herramienta para que la sociedad se relacione de forma respetuosa, segura y beneficiosa con los animales.

 

Priorizamos la naturaleza, edad, desarrollo, aprendizaje, emoción y cognición de cada ser vivo con el que trabajamos por encima de nuestra propia necesidad, enseñando a las familias, profesionales, empresas o entidades, a entender todo esto relacionado con el perro, para que comprendan la situación, el proceso y sean capaces de actuar de la forma más adecuada a lo largo de la vida del animal.

No buscamos los mejores resultados a corto plazo, porque los atajos no son buenos, sino la mejor calidad de vida del animal y la mejor convivencia con su familia durante toda su vida.

 

Y ayudamos a muchos/as otros/as profesionales del mundo canino y/o social a mejorar su forma de trabajar, a diseñar sus instalaciones, a crear protocolos de bienestar o a hacer ordenanzas para la mejora de la convivencia entre las personas y los animales.

 

una cueva con una playa al final

Nuestro objetivo es también que en el futuro todo este panorama tan complejo para quien desea buscar ayuda para mejorar el bienestar, comportamiento o convivencia con su animal sea más sencillo y que sean menos las probabilidades de acabar con alguien que no nos gusta cómo nos atiende a nosotros/as y/o al animal.

 

Una forma de apoyar este objetivo es compartir este artículo en tus redes sociales y entre las personas de tu entorno que viven o quieren convivir con un animal.

 

¡Estaremos encantadxs de conocer tu opinión sobre el mismo!

 

Te invitamos a leer este artículo sobre los riesgos de utilizar material inadecuado para los paseos.

 

 

 

 

 

7 Comentarios

  1. Hola con todos mis respetos antes de criticar ningun “metodo”de educacion deberiais informaros mejor,creo que es muy poco etico criticar todo y asi hacer parecer que lo unico bueno es lo que yo hago rn todos los metodos o formas dr educacion hay cosas buenas y malas por eso lo mejor es ver cual viene mejor a cada individuo y no creer que sois la unica forma valida de trabajar
    Un saludo

    • Hola Oscar, muchas gracias por tu comentario.

      A lo largo del artículo se describen muchas profesiones y formas de trabajar, intentando ofrecer sus aspectos positivos y negativos. Claro que suena a crítica, porque no nos limitamos a hablar de las bondades sino también de las debilidades en cada caso.

      Al inicio del mismo aclaramos que nosotrxs no tenemos por qué ser los profesionales más adecuados para su situación, porque como bien dices en cada caso debe valorarse la necesidad y circunstancias.

      Saludos.

  2. Me parece muy buen artículo, ya que hay muchas personas que confunden profesionales y muchxs profesionales que se meten en campos ajenos. Y además, las personas no suelen conocer los métodos, pero vaya, igual que no conocen los enfoques de la intervención psicológica, o en medicina…por eso me resulta muy util tu artículo y te doy la enhorabuena por el trabajo de síntesis que has hecho.

    Sin embargo tendría que apuntar varias cosas:

    – creo que la educación canina va más allá del trabajo con las familias, puesto que también contempla parte del entrenamiento del perro en conductas básicas que puedan servirle para adaptarse a la vida diaria, con lo que creo que parte de su trabajo también es enseñar destrezas. (adiestrar)
    – en cualquier profesión de las que nombras es necesario tener conocimientos sobre bienestar animal, no solo en la de consultor animal. Me parece algo básico, aunque creo que en las formaciones no se contempla y es una pena
    – cualquier/a profesional debería hacer lo mejor para todxs, familia y perro, no creo que sea esa una cuestión de la metodología elegida para trabajar con el perro, sino un objetivo global en la intervención, ya sea para modificar conductas o enseñarlas, aprender a convivr humanxs y perros…el analisis sistémico es imprescindible para planificar cualquier intervención
    – No creo que en el artículo se haya hecho un analisis justo sobre el entrenamiento cognitivo- emocional. Te puede gustar más o menos, pero no des información sesgada.
    Para empezar, si lees el codigo ético de la empresa que imparte esta modalidad, verás que el fin ultimo es la felicidad del perro y no la conducta ni la supeditación del perro a los caprichos humanos. de hecho, siempre se tienen en cuenta los indicadores de bienestar, el derecho del perro a renunciar si no quiere aprender/entrenar…otra cosa es lo que las personas formadas en este método hagan después, como con cualquier otro
    Se hace uso de los motores sociales, se parte de la base de que el perro es tu compañero, no una herramienta ni un ser a modelar a nuestro antojo. No tienes que estar constantemente premiando al perro con apetitivos individuales, no se enseña con programas de refuerzo variable, sino que se es honestx con el perro, así no creas expectativas y mejoras la gestión emocional durante los entrenos y en el día a día. Y la base es la relación, tu perro forma parte de tu grupo y la relación se rige por normas sociales
    Con respecto a la forma de enseñar, se tiene en cuenta el perfil del perro como individuo y sus caracterísitcas cognitivas/sociales/físicas y emocionales específicas, más que basarse en las leyes universales del aprendizaje, optimizando el aprendizaje del perro. Lo más importante es la relación social, el vínculo con sus guías, eso es lo que quedará después de entrenar. Por eso se suele criticar al conductismo, porque usa las mismas leyes para cualquier especie. A pesar de ello, dentro de esta metodología se le da su lugar, puesto que es imprescindible para enseñar conductas que está fuera del repertorio natural del perro, el condicionamiento clásico es imprescindible en el etiquetado emocional… el C-E engloba todo esto pero va más allá, entiende que la conducta observable es solo un reflejo de pensamientos, intenciones y objetivos, emociones, motivación…no una concatenación de asociaciones y de repeticiones.
    No se centra en el comportamiento, como comentas, sino en la felicidad del perro. de hecho, incluso se habla del papel del perro en el mundo y en su contexto, en su derecho a tener libertad dentro de su hogar, de querer relacionarse o no con otros perros, personas, estímulos…la conducta final no es lo importante, sino el ajuste del perro, respetando sus necesidades como especie. Otro punto en que discrepa con el conductismo, ya que éste sí que se centra en la conducta observable, al menos en sus orígenes.
    Con respecto al uso de aversivos, parece que solo se utilicen para castigar conductas y eso no es así, de hecho, el castigo no se contempla. Es cierto que si pretendes trabajar con refuerzom negativo, ya sea escape o evitación, en algún ensayo ocurra un castigo, pero no es el fin de trabajar con aversivos. Y además, no creo que todos los perros necesiten estas intervenciones si han sido bien educados desde edades tempranas, como bien comentas con respecto a los petardos y tal. Pero claro, eso es el ideal la Utopía del mundo del perro. La realidad es que la gente acude alos porfesionales cuando el perro ya está mal, cuando ha asociado estímulos a emociones negativas…en fin, que no se previene, sino que se intenta poner remedio a cosas que se podrían haber evitado. Aún así, la soluciónm no siempre está en el uso de aversivos.
    Y un aversivo es algo que no quieres en tu vida, no siempre es una descarga, puede ser una correa enredada en la pata, una espinita clavada durante el paseo… mil cosas, no sé por qué siempre se asocia al castigo y al collar de impulsos. Un aversivo puede ser un espacio estrecho por el que el perro no se atreve a pasar y habrá que enseñarle a gestionar esta situación percibida como negativa.
    Los aversivos usados son de baja intensidad, nivel de molestia, y se entrena para que se gestionen correctamente y siempre se enseña a que el perro los gestione generando conducta no para que disminuya una conducta indeseada. de esta forma el perro aprende que, si ocurre algo en su vida que no le gusta, puede hacer algo para solucionarlo. No se trata de aplicar aversivos sin ton ni son para disminuir conductas, sino de empoderar.
    Con esto no quiero decir que comulgue con todo este método y te doy la razón en que hay que ser más eclécticxs a la hora de intervenir.
    Por otro lado, mientras que el conductismo se basa en asociaciones respuesta- consecuencia, el enfoque cognitivo se basa en la prospección, en enseñar al perro conceptos para que no produzca conducta en vacío, sino con una intención.
    otra cosa ya es el funcionamiento de cada empresa, su estrategia comercial, si hace o no uso de franquicias…eso ya es harina de otro costal, pero creo que hay que ser justos con la metodologías.

    • Hola Carmen, muchas gracias por tu comentario al artículo

      Efectivamente el trabajo de cada una de las profesiones es más amplio o debería serlo al menos, pero se trataba de reducir la explicación a las diferencias entre unas y otras.

      Sobre el bienestar animal completamente de acuerdo, debería ser el pilar fundamental de cualquier trabajo con un animal pero ¿es siempre así? muchas veces porque en las formaciones no se prioriza en ello.

      No se ha hecho un análisis profundo de ninguna de las metodologías, como decimos podría llevarse a cabo un artículo específico sobre cada una, con sus argumentaciones, bases científicas, teorías, aplicaciones…

      La apreciación que se hace es en base a nuestra experiencia y conocimientos en lo relacionado con ese método y a lo que públicamente puede observarse. No se trata de palabras, se trata de que cuando se lleva a cabo la teoría se mantengan los principios teóricos planteados en la metodología.

      Aversivos siempre van a existir, hablamos de ello en el artículo, otra cosa es que el animal tenga opción para decidir cómo afrontarse a ellos o no, que se impongan las prisas y tiempos de la persona frente a los del animal o que sean utilizados como medio para el aprendizaje y no como estímulos sobre los que aprender a relacionarse porque sí o sí van a ser parte de la vida del animal. La justificación, por activa o por pasiva, de herramientas dañinas y de entornos de falta de bienestar para los animales, no cumple con las premisas que adjuntas.

      Por eso hablamos de que no hay que quedarse con la teoría de los métodos, sino con los hechos, pero en ese y en todos, el artículo se basa en explicar esa diferencia y cuestión a estudiar antes de contratar a un profesional.

      El problema de las “intenciones comunicativas” o las “intenciones conductuales” es cuando quien mide la intención lo hace desde la prespectiva, naturaleza, cognición, comunicación, temporalización y visión humana y no del animal. Aquí es donde está el principal error y por el que argumentamos que el animal queda supeditado al humano en el aprendizaje y en su desarrollo, además de en los protocolos establecidos en donde se modela al animal en vez de buscar su desarrollo de forma autónoma con nuestra ayuda y acompañamiento.

      Reitero el agradecimiento por tu comentario bien argumentado y respetuoso, otros que no lo han sido no han sido aceptados.

  3. Caray, qué pedazo de artículo, :-). Te felicito, creo que la gran mayoría de propietarios sufre una gran confusión a la hora de seleccionar a un profesional para ayudarle en la relación con su perro, y aquí lo dejas bien claro. Quizá falta añadir algún apartado para el “profesional deshonesto”, que es aquel que te cuenta lo que quieres oír, y luego hace lo contrario. He visto muchos casos de dueños que los han padecido junto a sus perros. A menudo esas personas cargan un gran sentimiento de culpa “por no haberlo visto” o “no haberlo parado cuando le puso el collar eléctrico/estrangulador”, con el argumento de “no duele, solo es una molestia”. Me entristece mucho por lo que el perro ha pasado, y porque esas personas iban de buena fe en un momento de desesperación y alguien se aprovechó de ello mintiéndoles a la cara.
    Le pondría una objeción a tu artículo: muy largo para la mayoría de los mortales, jajajaja. Si el tema te interesa mucho, no es problema. Pero si buscas información inmediata, no llegas al final. ¿Quizá dividido en varios “subártículos”?.
    Lo dicho, felicidades, y me alegro de haberte descubierto.

    • Hola Irene, muchas gracias por tu comentario, genial que te haya gustado.

      Te damos la razón en cuanto a que es muy largo, lo sabemos, pero cuando estás disfrutando escribiendo ese artículo que siempre has querido leer no encuentras qué quitar y aunque nos planteamos dividirlo en distintas partes preferimos optar por un artículo muy completo. Quizás más adelante hagamos versiones con pequeñas partes de este gran artículo.

      Respecto a lo de los profesionales deshonestos nosotros/as preferimos hablad de coherencia y tenemos un artículo sobre ello https://mrhueso.com/coherencia-la-mejor-caracteristica-de-los-perros/

      Un placer que nos hayas descubierto, haremos una visita a tu web.

      Te invitamos a suscribirte a la newsletter para que recibas nuestros artículos y novedades de forma periódica.

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